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¿Cuál es el valor de una sonrisa en esta Navidad?

No enriquece a quien la recibe, ni empobrece a quien la da.

Ocurre en un abrir y cerrar de ojos y su recuerdo dura a veces para siempre.
Nadie es tan rico que no la necesite y nadie tan pobre que no pueda enriquecerse por sus beneficios.

Crea la felicidad en el hogar, alienta la buena voluntad y es la contraseña de los amigos.

Es descanso para los cansados, luz para los frustrados, sol para los tristes y el mejor antídoto contra las preocupaciones.

Pero no puede ser comprada, pedida, prestada o robada, porque es algo que no rinde beneficio a nadie, a menos que sea brindada espontánea y gratuitamente.

Celebrar la Navidad siempre es un acontecimiento que debe dejar un buen recuerdo por los momentos compartidos, ya que las personas se reúnen para esa ocasión y lo hacen porque son católicos y quieren recordar la venida del Hijo de Dios que vino a nuestro mundo para dejarnos un mensaje de amor, que no debe perderse con el paso del tiempo.

Cada persona creyente tiene la misión de transmitir el mismo mensaje, sin importar si se repite todos los años, porque el sentido es el mismo y en estas fiestas lo que debe abundar es el perdón, la reconciliación, la solidaridad, la compasión y los actos de misericordia. Compartir no lo que te sobra, sino dar lo que otros necesitan y no siempre son cosas materiales, por la sencilla razón de que hay muchos que carecen de amor, aún teniendo todo lo necesario para vivir.

Y si esta Navidad encuentras a alguien que esté demasiado triste o cansado para darte una sonrisa, bríndale una de las tuyas; porque nadie necesita tanto una sonrisa, como aquel a quien ya no le queda ninguna que dar…

 

Por:  Pepesi